San Martín

El viñedo de San Martín: San Martín es un viñedo de un pueblo abandonado en la Edad Media. Desde 1435, sólo persistieron las viñas, y los muros de piedra que delimitan el emplazamiento. Es el valle más frío de los de Montejurra, la fuerte gradiente y la erosión, handeterminado unos terrenos muy pedregosos, muy pobres, que necesitan de la ganadería y de su fertilización para su pervivencia, así como del cultivo en bancales, más fresco y frío, Las viñas del Picacho, de la Madera, de Cara, de Félix, han pervivido milagrosamente del abandono general, de todo el valle. Viñas de 70 años de garnacha, tempranillo en las que su fortísima personalidad determina dos vinos muy diferentes los de la vertiente sureste y la noroeste, en las que viñas separadas apenas 300 metros mantiene unas diferencias en vendimia de 30 días. Dan lugar a los vinos de pago: Santa María de Leorin y de San Martín.

Argonga y El Palomar

Otra de las zonas históricas del viñedo desde al menos el siglo XII; una pequeña meseta orientada al sur con afloramientos de areniscas y el mayor predominio de calizas de todos nuestros pagos. Son vinos más de caliza que de sílice, en los que – como en todos nuestros vinos – el tratamiento biológico y biodinámico, les confiere un espectro aromático enormemente rico. Aquí, notas de romero, de melisa, de hierbas aromáticas, de jinebro, de moras. Da lugar a los vinos de Usuaran y La Merced.

Arambelza

Constituyen las tierras más altas cultivadas del Montejurra.Su altitud es 665 m. A diferencia del resto de los pagos aquí el carácter predominante es más atlántico que mediterráneo. Dominio florístico del roble, pluviometría muy superior a los demás pagos, da lugar a vinos de frontera o de límite, con una mezcla de notas atlánticas y del mediterráneo; especialmente sedosos y elegantes. Da lugar a los vinos de Arambelza.





Amburza

Amburza, no es ya estrictamente un valle sino el último resalte geológico de Montejurra hacia el Sur. Una larga colina de afloramientos de arenisca y calizos – de 3 Kms por 1 km de longitud –, con una menor pluviometría que las anteriores, y un contexto de praderas. Su nombre significa en vascuence, campo de bulbos, y es el hábitat natural de rosales, orquídeas, ajomilos. Aquí los vinos adquieren unas notas de mineralidad, a sílice, tierra, grumos, junto con notas florales de violetas, hinojos, romero. Da lugar a los vinos de Amburza.

Casteluzar

En los valles situados más al oeste de Montejurra, con menores pendientes y más abrigados. Se encuentran prácticamente en su integridad plantados de olivos, en un paisaje que recuerda el Sur de nuestro País.








San Miguel de Ecoyen

Rodeando las colinas donde estuvo el antiguo monasterio, los olivares de San Miguel, de la Celadilla, de Leorin con una antigüedad que se remonta a la Edad Media.

 

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