Nuestras Viñas y Montejurra

Nuestras viñas comprenden un conjunto de aproximadamente 25 ha. de viñedo, y 15 ha. de olivares distribuidas en un conjunto de quince pequeñas fincas por las laderas del Montejurra en la Tierra de Estella en el antiguo Reyno de Navarra. Nuestros viñedos y olivares se asientan en las laderas del Montejurra, un macizo calizo que alcanza los 1.000 metros de altura, continuidad de la denominada Sonsierra riojana y que reúne sus mismas características geológicas,- suelos en general pobres, con areniscas y calizas, en rocas y diferente estado de disgregación. Climatológicamente más septentrional que la Sonsierra, en algunas de sus laderas y alturas, aparece un carácter mucho más atlántico que el mediterráneo, también edafológicamente los suelos y su característica de macizo único con una conjunto de valles orientados en sentido sur-norte, le dan una mayor variedad y complejidad. Pluviométricamente en una limitada extensión de apenas 10 kms hay variaciones de pluviometría desde los 200 l. hasta los 1.000 l. y también las variaciones en altura de los viñedos varían desde los 400 m. hasta los 665 m. Corresponde al dominio florístico del roble, de la encina, de la rosa, de la jara, del jinebro.

Una Agricultura Benedictina

Con la excepción de Amburza y de Arambelza que proceden de roturaciones en el siglo XV y XVI, los restantes pagos de San Martín y el Palomar se crean por el monasterio benedictino de San Pedro de Gazaga hacia el año 1000, cuando la orden delimita las zonas más optimas por su cercanía y sus características para el cultivo de la vid, plantando los actuales pagos de San Martín y El Palomar. Algo posteriormente, la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén – los caballeros templarios – intensificaron el cultivo del olivar, desde su monasterio – inmediato al benedictino – de San Miguel de Ecoyen. Es muy probable que el momento más álgido de aquellos viñedos lo fuera entre los años 1300 a 1500, iniciando luego un largo olvido por la decadencia de las Órdenes y el mayor impulso de zonas más productivas. Aunque todavía en las exposiciones universales de París de 1912 los vinos de Dicastillo continuaron llevándose los mejores resultados.

 

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